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Historias de Las Víctimas

Historia de Deldep Medina
Deldelp Medina
El asesino de mi tía fue su propio hijo - mi primo - en medio de un brote psicótico. Nos enteramos del terrible suceso mientras mirabamos el noticiero de la noche por televisión. Nunca recibimos la llamada de simpatía por parte de la policía de lo que se había de esperar. En cambio, el fiscal quería la pena de muerte. 

Estudiamos minuciosamente los archivos de la escuela de mi primo y los registros médicos para reconstruir su pasado doloroso - y salvarlo del corredor de la muerte. Cuando nos reunimos con el defensor público nombrado al caso de mi primo por el estado, nos dimos cuenta que estaba sobrecargado de trabajo y nos ofrecimos para ayudar. De pronto nos convertimos en investigadores. Esto nos unió en nuestro dolor.

Finalmente, lo obvio se hizo evidente y el fiscal retiró los cargos de la pena de muerte. El juez dictaminó que mi primo padecía de una grave enfermedad mental y que no estaba en condiciones de enfrentar un juicio en absoluto. Es probable que él vivirá el resto de su vida en un hospital mental.  Aunque esto suene extraño, el veredicto fue uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida.
 


Historia de Lorrain Taylor

Lorrain TaylorMis dos hijos gemelos, Albade y Obiah, tenían sólo 22 años cuando fueron asesinados a tiros en el este de Oakland. El dolor que siento por la pérdida de mis hijos nunca va a desaparecer.

La persona que mató a mis hijos gemelos probablemente todavía camina por las calles, un hecho que es trágico y común a la vez. Como en el caso del asesinato de mis hijos, un impactante 46% de los homicidios en California cada año quedan sin resolver, junto con el 56% de las violaciones sexuales denunciadas. En este momento de crisis económica, el presupuesto para la policía local se ha reducido en varias ocasiones. En lugar de contratar más agentes para investigar los casos abiertos de homicidios, nos vemos obligados a despedir a la gente que podría atrapar a estos asesinos y violadores sexuales.

La pena de muerte es una promesa que no se cumple. No hace que nuestras calles sean más seguras, mas bien quita recursos de los programas que realmente podrían prevenir los delitos violentos, como mantener a nuestros hijos en la escuela y poner policías a patrullar las calles peligrosas. También niega la justicia a miles de madres quienes, como yo, nunca llegarán a mirar los ojos del asesino de sus hijos o pedir que rindan cuentas por sus crímenes.
 

Historia de Judy Kerr

Judy KerrNunca pretenderé hablar en nombre de todas las familias de víctimas más allá de la mía, pero puedo decir que hay un movimiento en todo el país de miembros de familia de víctimas de asesinato que hablan en contra la noción largamente sostenida de que debemos tener ejecuciones a nombre de los familiares de las víctimas del homicidio. Nuestras voces se hacen más fuertes cada día y deben ser atendidas.

Después de la devastadora pérdida de un ser querido por causa de un delito violento, las familias que sobreviven tienen muchas necesidades. Cuando mi hermano, Bob Kerr, fue asesinado en el 2003, yo tenía muchas necesidades. Necesitaba asesoría para mí y mi familia, y necesitaba saber quién mató a mi hermano. He recibido consejería para sanar mi duelo, aunque tuve que navegar un sistema complejo y burocrático mientras que estaba en un estado de trauma. Pero todavía estoy esperando saber quién mató a mi hermano Bob.

En California, en los últimos diez años, el 46 por ciento de los asesinatos no han sido resueltos. Esto significa que más de 1,000 asesinatos siguen sin resolverse, y un número escalofriante de hasta 1,000 asesinos caminan libremente por nuestras calles.
En medio de esta crisis de asesinatos sin resolver, también enfrentamos  la mayor crisis de presupuesto en la historia de nuestro estado. Mientras que los asesinos quedan literalmente impunes, nuestro sistema de seguridad pública en California se va desintegrando. Los agentes de policía en todos los condados del estado están siendo despedidos por culpa de recortes presupuestarios mientras que se reduce el personal dedicado a la investigación de los homicidios y se eliminan los servicios para las víctimas a la misma vez.
 

Historia de Aqeela  Sherrills

Aqeela Sherrills
Mi hijo, Terrell, fue a una fiesta con sus amigos en el 2005 en una zona afluente de Los Angeles y fue matado a tiros. A pesar de que Terrell no había estado involucrado con ninguna pandilla, él se convirtió en una víctima de la violencia aleatoria de las pandillas.

El hermano menor de Terrell y su hermana actualmente siguen sufriendo por la pena de su muerte. Aunque el asesino no ha sido atrapado ni se le ha hecho cargo a nadie, con cada año que pasa crezco más comprometido a ver más justicia y ponerle fin a este tipo de violencia sin sentido.

Un día me gustaría decirle a mi nieta Heavenly que el asesino de su padre ha sido detenido y que se lo llevó ante la justicia. La cadena perpetua es una alternativa viable a nuestro profundamente defectuoso sistema de pena de muerte. California no necesita más familias en duelo como la mía.